martes, 2 de junio de 2009

Una alternativa para devolverle la mano a la Tierra

La Agricultura Homa se describe en textos milenarios de la antigua India, pero solo a comienzos del siglo pasado comenzó a enseñarse en todo el planeta, destacando el fuerte desarrollo que se ha tenido en Perú, Polonia y Estados Unidos, y se basa en la ejecución de fuegos bioenergéticos, (fuegos homa) antes, durante y después del desarrollo de actividades directas de intervención en la tierra para el cultivo de productos.

Hoy, desde distintos ámbitos, y con enfoques diversos se habla de la crisis del sistema alimentario global, y como esta crisis, resultado directo de la aplicación de un modelo industrial de agricultura peligrosamente dependiente de los hidrocarburos, amenazaría la seguridad alimentaria de millones de personas.

 

Sin pretender, en un espacio tan reducido como este, ahondar en una reflexión a cerca de la génesis y el carácter que va adquiriendo la crisis alimentaria, considero oportuno y necesario poner la mirada en experiencias innovadoras, que con audacia, rigor científico, y apertura intelectual, pueden ayudar a mitigar los impactos, por ejemplo, en la disminución de la rentabilidad de las explotaciones agrícolas por efecto de las sostenidas alzas que afectan e irán afectando los precios de los fertilizantes.

En un escenario con dos fuertes temas que cruzan la coyuntura mundial; la crisis económico-financiera, y la demanda energética, no sólo se le pide a la tierra agrícola que produzca suficientes alimentos para una población creciente, sino que también produzca biocombustibles y que lo haga de una manera que sea ambientalmente sana, preservando la biodiversidad y disminuyendo la emisión de gases de invernadero, ¿no será demasiado? ¿Tolerarán las tierras productivas una doble presión de esta naturaleza?, más aún, ¿representarán estas dos presiones sobre la tierra actividades económicamente viables para los agricultores?

La fragilidad de este sistema productivo es evidente, y la posibilidad de que los impactos de esta fragilidad se hagan más notorios, obliga, como decía al principio, a abrir la mirada incluso más allá de nuestras fronteras para poder conocer nuevas estrategias y tecnologías que permitan recuperar la sostenibilidad de nuestros sistemas productivos.

Voy entonces a aprovechar la oportunidad que generosamente entrega este medio, para contarles de una forma distinta de hacer agricultura que conozco desde hace varios años, y que pude verificar de cerca en un viaje realizado el año 2007 a la India. Esta modalidad integradora de intervenir con fines productivos la tierra, recibe el nombre de Agricultura Homa.

La Agricultura Homa se describe en textos milenarios de la antigua India, pero solo a comienzos del siglo pasado comenzó a enseñarse en todo el planeta, destacando el fuerte desarrollo que se ha tenido en Perú, Polonia y Estados Unidos, y se basa en la ejecución de fuegos bioenergéticos, (fuegos homa) antes, durante y después del desarrollo de actividades directas de intervención en la tierra para el cultivo de productos.

Lo fundamental de este tipo de agricultura, que utiliza los fuegos homa, radica en aprovechar el flujo de energía que llega a la tierra desde el sol, pero no en cualquier momento, si no que cuando energéticamente se produce lo que se denomina “reconexión con el biorritmo de la naturaleza”, y esto es en los tiempos exactos que corresponden a las salidas y las puestas de sol.

Es un método simple y económico, que solo requiere de constancia, disciplina y sistematicidad, dicho de otra manera, se requiere que los fuegos bioenergéticos se realicen en los momentos exactos en que el sol sale y se esconde. La precisión para esto se hace sin grandes costos, solo se requiere georeferenciar el lugar donde se realizarán los fuegos, y a través de un programa computacional se obtienen los momentos exactos para realizarlos.

Para el fuego mismo, solo requerimos de un recipiente troncopiramidal de cobre, y de los tres componentes que se quemarán para obtener el efecto bioenergético esto es: ghee, que es un combustible hecho en base a mantequilla, estiércol de vaca seco, y arroz integral. El último componente de estos fuegos es la aplicación de vibración sonora, lo que se obtiene a través de mantras, que no son ni más ni menos que frases cantadas en sánscrito mientras dure el fuego en el recipiente troncopiramidal.

Así entonces, los fuegos homa operan gracias a la interacción oportuna y sistemática de tres fuerzas importantes, la del fuego, la del sonido, y la del sol, gracias a esta interacción ingresan nutrientes energéticos al área agrícola creando un núcleo de energía que favorecerá la calidad productiva de la tierra, con una influencia de hasta 40 hectáreas a la redonda. Los resultados son sorprendentes, y se han podido apreciar en muchas partes del mundo, con los más diversos productos, y utilizados por emprendimientos agrícolas de pequeña y mediana escala.

La fuerza energética generada por los fuegos homa, se mantiene dentro del área agrícola, donde además la energía atrapada en el humo, más la ceniza que resulta de los fuegos (Agnihotra), potencian la influencia energética dentro de esta área, haciendo que todos los componentes de ese ecosistema se activen, interactúen, y se incorporen al gran ciclo energético del planeta.

A modo de ilustración les puedo señalar algunos de los resultados más concretos obtenidos con la aplicación de esta tecnología:

  • Disminución del período vegetativo de las plantas.
  • Mejoramiento de la calidad, color y tamaño de los frutos y mejoramiento de su % de germinación.
  • Se facilita el proceso de mineralización en el suelo, y la posterior absorción de estos elementos se hace más rápida por la membrana de las células de las raíces de las plantas.
  • Se ha comprobado que cuando la ceniza de los fuegos homa (Agnihotra) es añadida a la tierra, aumenta el contenido de fosfato soluble en agua y los nutrientes son absorbidos fácilmente por los vellos absorbentes de las plantas.
  • Formación de follaje de buena calidad, presentando plantas de mucho vigor, con hojas de color verde oscuro, gruesas y con mucho brillo.
  • Plantas con un mayor contenido de nutrientes.
  • Aumenta la eficiencia de las lombrices en el suelo.
  • Mejora la producción de miel, abejas más saludables
  • Se fortalece el sistema homeostático, inmunológico y energético de las plantas, y todo su comportamiento fisiológico, haciéndose resistente a las plagas y enfermedades.
  • Los frutos se mantienen en buen estado por más tiempo después de la cosecha. Esto es importante para los productos de exportación.

Un claro ejemplo de lo señalado se obtuvo en la Granja Homa “ El Cerezo”, en Perú, donde las producciones de mango fueron incrementándose gradualmente desde que comenzó a usarse la Agricultura Homa. Al respecto el Ing. Carlos Augusto (Ex - director del Ministerio de Agricultura del Departamento de Piura) señaló:  "Estamos terminando nuestro campaña de Mango del 2007/2008, la cual ha sido espectacular. La producción ha sido muy buena, la fruta es de calidad excelente y de buen tamaño. La granja tiene una sanidad extraordinaria, no hay ningún problema fitosanitaria Este año tuvimos una producción de 20,000 kilos por hectárea en nuestra granja, mientras que la producción promedio en el valle fue de 12,000 kilos”

Variedad KENT

PRODUCCIÓN HOMA
 Kilos/ 25 ha

Año

2001/ 2002

50.000

2002/ 2003

120.000

  2003/ 2004

200.000

2004/ 2005

250.000

2005/2006

400.000

2007/2008

500.000

Una foto dice  más de 1000 palabras. Así de fabulosa fue la floración de mangos en cada fila en Junio / Julio


Los invito a conocer más de cerca  esta potente y comprobada herramienta ancestral para ayudar al uso sostenible de nuestras tierras cultivables, sin prejuicios, después de todo, si la ciencia es la búsqueda del conocimiento, y la técnica la aplicación de este, solo hay que vencer las rigideces, atreverse e innovar.

PAULA HEINSOHN FIGUEROA
Ingeniera Agrónoma